Que en Chile estemos pensando en una nueva Constitución se debe a la evolución política de los últimos 25 años. Con la vuelta de la democracia en 1990, arrancó un proceso de reformas constitucionales que se consagró en 2005 con la eliminación de enclaves autoritarios que se contemplaban hasta ese momento.

Después de la crisis económica de 2008 y de la irrupción de las nuevas tecnologías, los ciudadanos están empoderados, con un mayor grado de conocimiento e información. Hoy, la plaza de Atenas de Pericles es la red, donde millones de personas emiten opinión y exigen acciones ante sus demandas. Por esto mismo, alcanzar un consenso y legitimidad sobre una nueva Constitución, solo se logrará si ésta nace a partir de acuerdos, con espacios para las distintas visiones y, que al mismo tiempo, nos interprete a todos.

¿Cómo se aborda este desafío? ¿Cómo se construye una Constitución desde cero? Los temas a abordar son complejos y comienzan en los derechos. Una determinada cantidad de ciudadanos dirá que quiere avanzar hacia una sociedad de garantías, porque la enumeración infinita de derechos equivale a que no hay derechos para nadie; mientras que otro tanto dirá que quiere una protección constitucional robusta para los derechos sociales.

Asimismo, más de alguno demandará por plebiscitos vinculantes. Como Finlandia por ejemplo, que estableció una plataforma en línea en la que la ciudadanía proponga temas a debatir en el Parlamento, y si, algunos de estos temas logran cierta mayoría entre los participantes de la red, el Parlamento está obligado a debatirlo.

Otro tema crucial es el rango de actividad del aparato estatal. A mí me gustaría una Constitución que consagre el Estado activo y no subsidiario, sobre todo luego de la crisis de 2008 y constatar que la respuesta política que regula al mercado es la única que ha permitido salir del desplome.

Y hablemos también del orden territorial, de las regiones. A mayor cantidad de regiones, menor densidad poblacional y, por lo tanto, mayor centralización. Por ejemplo ¿qué distinto tienen las regiones de Arica, Iquique, Antofagasta y Atacama? Las tres son muy parecidas: playas lindas, mucha pesca, una minería pegada a la cordillera y un turismo a desarrollar. En la práctica es una gran región. Para lograr una descentralización efectiva necesitamos una mayor densidad de población y de masa crítica que pueda impulsar a través de medidas fiscales y sociales una autonomía financiera y política que le permita elegir a sus intendentes y gobernadores e incluso fijar sus propios impuestos.

Pensar en una nueva Constitución implica también el desafío de qué herramientas le otorgamos para evitar que se convierta en una carta pétrea como la actual. Por esto hay que pensar cuáles mecanismos de reformas para modificaciones futuras estableceremos, y así asegurar que sea capaz de adaptarse a los cambios que la sociedad demanda, reflejando su realidad.

Esta es la invitación de #TuConstitución: imaginar una Carta Magna que piense al nuevo Chile y lo plasme en sus principios y en donde, podamos debatir los temas sustantivos que deben ir en toda constitución, además de los procedimientos para adoptarla.

Hoy, estamos obligados a escribir un texto común y en la que se asiente la historia constitucional del país para, desarrollar a partir de ella, las normas por las cuales todos concordamos para procesar civilizadamente nuestras diferencias. Será el resultado de dicho proceso lo que nos dará una lectura y una mirada colectiva sobre cómo construir el futuro de Chile.

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